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La vida groupie de Carrie Fisher antes de ser la Princesa Leia

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En una galaxia muy, muy lejana de los Skywalker y Han Solo, el planeta Tierra tenía su propia revolución gracias al sexo, las drogas y el rock n’ roll. En este contexto, la hija adolescente de una famosa actriz daba sus primeros pasos en la actuación, y se introducía por la puerta grande en el caótico mundo de la fama.

Estamos hablando nada más y nada menos que de Debbie Reynolds y su hija Carrie Fisher, quien logró convertirse en una leyenda gracias a su mítico papel en Star Wars. Sin embargo, antes de las aventuras especiales, Carrie era solo una joven deseosa de incursionar en un mundo que le parecía mágico, y de la mano de su madre lo consiguió.

Fue así como en una de las legendarias fiestas organizadas por Mick Jagger, inició su camino para convertirse, sin quererlo, en una de las groupies más famosas de la historia.

¿Pero cómo la hija de una famosa y respetada actriz se convirtió en una fan enamorada? Te lo contamos todo acá, con lujo de detalles.


Bajo el hechizo del Duque Blanco

Todo empezó cuando Carrie conoció a un pálido hombre con ojos de distinto color que se hacía llamar el Duque Blanco, y que era tan famoso como su apodo: David Bowie.

Carrie era una gran admiradora de Bowie antes de conocerlo, asegurando que él había hecho del mundo un lugar mejor para los rebeldes y los extravagentes. Esta admiración conmovió tanto al músico que le dio la mano y un beso a la joven.

De ese modo, y a pesar de que David era un hombre casado, iniciaron una intensa relación que duró poco más de tres meses, y que introdujo a Carrie en el mundo de la cocaína, ya que en esa época el intérprete de Heroes se alimentaba únicamente de drogas y leche tibia.

El romance acabó cuando la futura Princesa Leia no pudo seguir soportando la culpa de estar con un hombre casado, a lo que David se mostró bastante indiferente. Sin embargo, cada final es un nuevo comienzo, y al terminar la relación con Bowie, Carrie cayó en los brazos de otra estrella no menos legendaria.


La magia de Freddie Mercury

En una época donde aún no se convertía en la figura inmortal que es, el vocalista de Queen conoció a la dulce Carrie, quien tenía el corazón roto luego de su ruptura con David Bowie.

El mismo contexto de drogas y excesos los acompañó durante ese primer encuentro, y a pesar de que Freddie había asistido a aquella fiesta con su novia, abordó a Carrie con tanta seguridad que la química fue inmediata.

Las cosas con Mercury fueron diferentes. Él era menos agitado que Bowie, y mucho más elegante, por lo que una impresionable Carrie de 17 años se volvió a ver envuelta amando a un rockstar.

Pero esta nueva relación fue aún más fugaz ya que el vocalista, a pesar de asegurarle a la joven que un tipo como él necesitaba más de una mujer, prefirió la estabilidad de su relación con la que llamó hasta el final de sus días el «único amor de su vida»: Mary Austin.

De esta forma, la adolescente no consiguió ser más que una groupie en la vida de ese par de estrellas que dominaron los 70’s, y cambiaron un poco al mundo, obteniendo únicamente un problema de adicción gracias a aquellas relaciones.

Aún así, la vida de Carrie Fisher estuvo muy lejos de tener un final infeliz. Se convirtió en una estrella de cine, formó su propia familia y rompió bastantes corazones, entre ellos los de sus coestrellas en Star Wars: Harrison Ford y Mark Hamill, con los que protagonizó un icónico triángulo amoroso.