Boom!

De guardaespaldas a «The Sopranos»: La historia de Tony Lip

Fuimos testigos de cómo Green Book ganó el Oscar a Mejor Película, situación que sorprendió a absolutamente todo el mundo, ya que este film está lejos de ser el más aclamado por la crítica en esta temporada de premios, y también de ser el más galardonado.

Aún así, este Oscar inmortalizará aún más la historia de Don Shirley y Tony Lip, un afroamericano y un italoamericano, que lograron vencer los prejuicios y formar una legendaria amistad en una época donde la segregación racial era la común.

Sabemos que Don Shirley fue un virtuoso pianista y que alcanzó la fama internacional por sus increíbles habilidades musicales… ¿Pero qué hay de Tony Lip? ¿Qué sucedió con el pintoresco personaje italoamericano luego de la gira con Don?

Pues Frank Anthony Vallelonga, conocido como Tony Lip por sus enormes habilidades persuasivas e interpretado magistralmente por Viggo Mortensen, tuvo una interesante carrera en la actuación luego de su experiencia con el pianista.


Probando suerte en el séptimo arte

Tony regresó a trabajar en el famoso Copacabana de Nueva York, y ahí conoció a grandes celebridades de la época, como Frank Sinatra, Nat King Cole o Francis Ford Coppola, gracias a quien empezó su carrera en el mundo del cine.

Su primer papel fue en The Godfather haciendo una pequeña aparición como invitado en una boda, y a este le siguieron muchos otros en películas con la misma temática mafiosa, como Raging Bull o Donnie Brasco, que son un clásico del cine americano.

Sin embargo, su papel más recordado será el del mafioso Carmine Lupertazzi, en The Sopranos, un personaje que fue recurrente hasta la última temporada de la célebre serie.

Queda más que claro que la vida de Tony Lip no fue para nada aburrida: pasó de trabajar en un club a ser guardaespaldas, de ser guardaespaldas a ser actor, y de ser actor a ser …escritor de cocina. Porque sí, Vallelonga también incursionó en la literatura, coescribiendo un libro titulado ¡Cállate y come! que fue publicado en 2005.

En ¡Cállate y come! Tony expone recetas de la auténtica comida italiana, haciendo gala del voraz apetito que podemos ver en el film, y también hace reseñas de los restaurantes italianos más emblemáticos de Nueva York.