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La animación no es solo para niños y hay películas para comprobarlo

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Históricamente, la animación ha sido (y lo sigue siendo en algunos aspectos) asociada a lo infantil. Disney y otras compañías han sido los principales culpables de que tracemos los planos paralelos inevitables ante cualquier película animada.

Por fortuna, cada vez más en el cine vemos ejemplos de animación para adultos que pueden mirar con los ojos del drama cualquier película con la intensidad del realismo crudo.

Another Day of Life es el caso perfecto, una película animada polaca que relata autobiográficamente la vida del escritor Ryszard Kapuściński y los últimos días de Angola como colonia portuguesa en 1975, y las terribles consecuencias de esta descolonización: una guerra civil que asoló la región hasta hace muy poco.

Es una obra que te sorprende visualmente con mucha fuerza que transmite inmediatez, permite un testimonio que poco a poco combina lo documental con un drama intenso.


Persépolis es el ejemplo perfecto

Narra la conmovedora historia de una niña iraní desde la revolución islámica hasta nuestros días. Cuando los fundamentalistas toman el poder, forzando a las mujeres a llevar velo y encarcelando a miles de personas, y mientras tiene lugar la guerra entre Irak e Irán.

Marjane es la niña punk, con sus ilusiones en cassettes de ABBA y Iron Maiden. Es todo al mismo tiempo: trágica, cómica, emocionante, realista y mágica. Transmite dolor y esperanza, es imperdible.


La depresión

Al ver Anomalisa sientes la pared que acompaña el vacío del protagonista (¿ironía?). La película cuenta la historia de un motivador profesional que, cuanto más ayuda a la gente, más monótona y aburrida es su vida; todo el mundo le parece y le suena igual. Hasta que la voz de una chica le suena diferente y está dispuesto a abandonarlo todo y a todos por alcanzar la felicidad con ella.

Un futuro clásico, y una reflexión sobre el dolor, el amor y la soledad.


Luego de ver por primera vez (o volver a ver) estas tres cintas, sentirás que la animación es un universo grande donde cabemos todos, que detrás de eso no hay solo unos muñequitos animados ni simpleza con cuentos de hadas y magia.

Y si aún te dicen que eres un niño viendo animación, mándalo a ver Anomalisa y déjalo pensando en un rincón.