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La otra cara del cine y la relación con la depresión

El cine ha sido alabado por esa gran parte, lo entrañable, lo que se exhibe como un retrato de una sociedad dañada, y la necesidad de mostrar los problemas de los trastornos psicológicos y las enfermedades graves, sobre todo esa tan sigilosa que ataca con ansiedad: la depresión.

Pasando por el cine de Andréi Tarkovsky, el Black Swan de Aronofsky y la trilogía de la depresión de Lars Von Trier. Especialmente su segunda parte: Melancholia, la cual está protagonizada por una excepcional Kirsten Dunst y la actriz principal de las tres entregas Charlotte Gainsbourg; en esta, Von Trier retrata lo que parece ser el demonio que lo atormenta y que él ha admitido que convive incluso en los rodajes.

Aquí es donde entramos en una especie de masoquismo reconocido por parte del director, ya que gusta y nos muestra la depresión como lo que es. La película está dividida en capítulos donde se centra en los síntomas físicos de la depresión creando una sensación terrorífica, angustiosa y entrañable; lo especial de esta entrega es el equilibrio perfecto entre la fantasía y el realismo.


La película que le valió el oscar a Natalie Portman y una de las más aclamadas cuando hablamos de drama: Black Swan, en este caso subimos el nivel a la paranoia. Agobiada por una madre insatisfecha que la trata todavía como una niña, tiene ahora la ocasión de conseguir el papel principal en el célebre ballet El Lago de los Cisnes.

El hecho de no sentirse a la altura de interpretar la parte del cisne negro –el álter ego malvado y maligno del cisne blanco─, y la competición con otra bailarina vivida de manera patológica, la harán caer en un espiral de auto-destrucción en el cual sea por ella o sea por el espectador, resultará imposible distinguir la realidad de la imaginación producida por su mente enferma.


Podemos concluir que es un cine que influye en la sociedad actual, que recurre al pensamiento continuo del qué o el porqué, y sí, tampoco nos podemos encasillar solo en el drama… la fantasía, la comedia, la animación, e incluso las películas biográficas han sabido retratar muy bien este trastorno, sin caer en ignorancia o restarle importancia. A continuación una lista de siete películas que tratan el tema:

It’s a Wonderful Life (1946) de Frank Capra

The Virgin Suicides (1999) de Sofia Coppola

Antichrist (2009) de Lars Von Trier

It’s Kind of a Funny Story (2010) de Anna Boden y Ryan Fleck

Anomalisa (2015) de Charlie Kaufman y Duke Johnson

Mary and Max (2009) de Adam Elliot

Ta’m e guilass (1997) de Abbas Kiarostami