Música

Los cinco mejores discos de dream pop que no dejarás de escuchar

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El dream pop comenzó siendo un género ecléctico que tomaba prestado de estilos como el house, el reggae/dub, el goth, el post-punkla psicodelia y la música celta, entre otros. En los ochenta, la globalización trajo consigo un extenso menú de influencias musicales, mientras que la drug culture dio para experimentar y de qué hablar.

Aquí armamos una pequeña lista de aquellos discos que embelesaron a la escena y hasta el día de hoy se siguen escuchando.

Souvlaki (1993) de Slowdive

La banda británica a pesar de ser considerada una shoegazing, son géneros muy entrelazados a pesar de sus comienzos. Este disco, es una demostración inexplicablemente precisa de la nostalgia, del espacio vacío ocupado por un sonido aislado; es el equivalente sonoro de una memoria que se ha ido desdibujando con el paso de los años.


Loveless (1991) de My Bloody Valentine

Por la forma en la que extendió el sonido mórbido y colérico de los primeros trabajos de los irlandeses, muchos consideran este su mejor disco y el mejor del dream. Tienen un sonido tan marcado y trascendental que se vuelven un hito en la historia del rock, puntualmente marcando el origen y la definición de la estética del shoegaze. El extenuante proceso de grabación y el cuidado del sonido de Kevin Shields dieron como fruto la gran obra maestra del género.


Disintegration (1989) de The Cure

Sí, una banda de rock alternativo navegó también por los mares del ensueño. El disco marcó un retorno a la estética gótica tanto por temática como por composición, obviando su posterior éxito comercial.


On Fire (1989) de Galaxie 500

Basta esto para presentarle a un amigo tuyo que no conozca nada sobre el dream pop. El segundo trabajo del trío estadounidense, alejado del ruido y la distorsión, fundamentada en atmósfera y sensibilidad, comenzando así una de las primeras disoluciones de barreras entre el shoegaze y el dream pop.


Heaven or Las Vegas (1990) de Cocteau Twins

Por último, pero no menos importante, tenemos un auténtico discazo de esta banda escocesa. Es un disco que marcó el proceso de maduración de las bandas, ya no eran unos adolescentes irresponsables, la vocalista Elizabeth Fraser sacó su verdadero talento armónico y melódico haciendo su voz más dinámica que nunca.

La producción hizo de esta banda algo más accesible, más amplio para navegar. La banda consiguió ese añorado éxito pop.