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Las historias de drogas en el behind the scene de «Saturday Night Live»

Saturday Night Live, es un programa televisivo de comedia en donde participaron, y participan, grandes artistas y exponentes del talento de Hollywood y del mundo.

Sin embargo, desde sus inicios en 1975 ha dado mucho de qué hablar con respecto al tema de las drogas. Un tema que si bien hoy en día sigue siendo un tabú, lo fue aún más en la década de los 70 y 80 cuando muchos de los participantes originales en el elenco de SNL se dejaron llevar por el mundo de las sustancias psicotrópicas.

Si bien en la actualidad puede que esta ola de excesos siga presente, no hay nada asegurado, puesto que la discreción y seguridad dentro de los bastidores ha aumentado considerablemente; por lo que será difícil desenmascarar a otros actores del medio involucrados en esto.

No obstante aquí te contaremos las historias de los que sí se supo en su momento que incursionaron en este mundo y que, para mal o para bien, aún siguen generando controversia en los medios y en el planeta entero.


Garrett Morris

A pesar de ser uno de los más relajados del elenco y de siempre tener una sonrisa, la verdad detrás de este elocuente personaje era que liberaba tensiones en los camerinos mientras abusaba del uso de la heroína y de la cocaína; ambas sustancias muy fuertes.

Incluso en una oportunidad, mientras el set estaba en plena filmación, hubo un momento en que Morris gritó «¿Cómo te atreves a interrumpir este momento sagrado?» Al mismo tiempo que intentó quitarse la camisa.

Obviamente esto desató los rumores, al punto de que muchos aseguraron que el actor decía ver a una especie de robot hipnotizador en todo el elenco y tras cámara; claramente algo no estaba bien con Garrett en ese entonces.


Dan Aykroyd

Antes había un conflicto de nombres con el programa porque otro canal tenía casi el mismo, por lo que se decidió ponerle Saturday Night de NBC en ese momento. Claro, algunos actores no entendían cuál era el problema con que ambos tuvieran el mismo nombre.

En una noche de bebidas y muchos tabacos de dudosa procedencia, los actores de Saturday Night Live, entre los que se encontraba Dan Aykroyd, optaron por preguntarles en una reunión privada a los escritores del otro show, el porqué de la problemática.

Lo cierto es que tanto actores como escritores terminaron tan drogados que uno de los escritores, Neil Levy se encerró en el baño por horas; Dan tuvo que decirle para que saliera lo siguiente.

«Neil, es Dan. Probablemente te pasaste un poco con la hierba o probablemente estés paranoico, y sí, tal vez creas que eres el único. Déjame decirte, amigo mío, que no eres el único.»

 


Darrell Hammond

Hammond fue uno de los que más tiempo contribuyó al humor de SNL; no obstante también uno de los que necesitaría más ayuda para dejar las drogas. Darrell era conocido en los pasillos del programa por sus grandes adicciones al crack y a la cocaína, además de hacerse daño cortándose a sí mismo. Lamentable y más aún para alguien que hacía reír a todo el mundo en el programa.

 


Chevy Chase

Según muchos, el actor era un personaje feliz y elocuente, nada diferente de lo común en el lugar. El problema empezaría luego de que Chevy comenzara a consumir sustancias detrás de escena en los camerinos.

Todo empezó con la primera probada de cocaína, después de ahí todo iría de mal en peor ya que consumiría más y más hasta el punto de pedir desesperadamente; por esta razón algunos asumen que su decisión más prudente fue la de dejar de trabajar con el elenco.


Laraine Newman

Según las personas que trabajaron de cerca con la actriz, ella se la pasaba en el camerino por largas horas y la mayoría de ese tiempo lo ocupaba en «jugar» con Gilda Radner. Ambas se juntaban para consumir drogas fuertes como cocaína y heroína por lo que la mayoría del tiempo se les podía encontrar «muy felices».

Incluso en el libro Live from New York se puede observar un pedazo de texto en el cual Newman aclara lo sucedido en esa época de una forma muy divertida y elocuente:

«Hubo momentos en que ella y yo salíamos o pasábamos el tiempo en su casa; yo estaba con la heroína y ella comía galones de helado. Recuerdo que se tambaleó hasta el baño para vomitar y decirme: ‘Estoy tan llena que no te puedo oír’; luego de eso me reí a más no poder. Y sí, allí estábamos, practicando con nuestros trastornos juntas. Todavía era divertida durante todo el proceso.»