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La relación entre «Winnie the Pooh» y los trastornos mentales

Las producciones de Disney esconden muchas más cosas de las cuales no somos capaces de ver a simple vista. De hecho, es muy probable que nos tomen años y un cierto grado de madurez o análisis caer en cuenta de ellas. Lo bueno del caso es que, afortunadamente siempre hay quienes se percatan de todo con mayor facilidad de los demás, investigan y finalmente hacen públicos sus hallazgos en Internet.

El protagonista en esta oportunidad es Winnie the Pooh. Sí, el oso amarillo que ama comer miel y que por amigos tiene a un tigre, un burro y un cerdo que fue creado por Alan Alexandre Milne en 1924.

La historia de Winnie, inicialmente, llegó a través de los libros hasta los niños. Sin embargo, Milne al ser un escritor buscaba algo más profundo que las típicas tramas que se pueden encontrar en las novelas infantiles. A raíz de ello, trabajó en desarrollar a fondo los personajes del mayor boom de su carrera, de una forma un tanto peculiar para la época: personificando los principales trastornos mentales.

En tal sentido, tenemos que cada personaje es la representación de un trastorno en específico. Y también que la historia, viéndola desde una perspectiva en general, hace referencia a cómo todos ellos se presentan en la vida cotidiana y son muchas veces ignorados por la mayoría de las personas.

Probablemente a este punto ya dedujiste qué trastorno va con Winnie, pero si no es así igual te lo decimos. El oso regordete representa los trastornos alimenticios, obviamente por su amor por la miel. También se le pueden adjudicar los trastornos por «atracón» o los trastornos de conducta alimentaria.

Para el caso de Piglet, tenemos que los suyos son los trastornos más comunes: los de la ansiedad. Concretamente, los trastornos de ansiedad generalizada, ya que siempre se le ve tanto nervioso, como preocupado o en un estado constante de tensión, muchas veces sin ningún motivo aparente.

Tigger también es otro de los más sencillos de adivinar. El trastorno que le «asignaron» fue el del déficit de atención junto con el de la hiperactividad. La constante actividad física que tiene -saltar, subirse a árboles, jugar- es el principal causante de su déficit de atención, por el cual en ocasiones se ve metido en algunos problemas.

Búho es uno de esos personajes que también tiene un trastorno, a pesar de que no es de los más recordados por todos. Él es la personificación del narcisismo, ya que apenas sabe leer a pesar de que presume tener un montón de libros y de su sabiduría en general. Cuando Winnie o los demás acuden a él lo podemos ver en medio de su incapacidad para solventar situaciones, pero sí para que cuente sus episodios poco relevantes.

En cuanto al burro Igor, él nos refleja la depresión. A pesar de ser uno de los personajes más queridos y consentidos de la historia nada logra sacarle la tristeza. Prefiere pasar el día durmiendo, tal y como los pacientes depresivos o en un estado melancólico y pesimista.

Finalmente, nos encontramos con Conejo y su trastorno obsesivo-compulsivo. Es el personaje workaholic -adicto al trabajo- de la historia y siempre quiere mantener su huerto a la perfección. Su TOC viene dado por la actividad rutinaria y por su afán de orden y perfección.

Estamos seguros de que no volverás a ver Winnie the Pooh de la misma forma, ¡y ahora menos que llegará a la pantalla grande!