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Divorcios e infidelidades… Las relaciones amorosas también fracasan en la realeza

Esto no solo es cuestión de Hollywood o algo que nos pasa a nosotros los mortales, no, no… Esto pasa hasta en las mejores familias y las familias de la realeza.

Estamos hablando de infidelidad, de cuernos, de separaciones; como tú quieras llamarle. Lo cierto es que pasa, y por eso estamos aquí, para hablar de esas veces que las relaciones amorosas de la realeza resultaron fallidas.

Empecemos con el príncipe Carlos y la princesa Diana, los padres de los duques de Cambrige (William) y Sussex (Harry).

Su relación se estableció con su boda en 1981, y con los años se fueron distanciando porque el príncipe Carlos tenía una amante. Diana no pudo vivir con eso y en 1996 se separó oficialmente de su marido.

Así fue como Lady Di se convirtió en la única «no princesa»en  la historia del Reino Unido. Ella se quedó en el Palacio de Kensington y mantuvo buena relaciones con la familia real británica por el bien de sus hijos.

Ese mismo año otro matrimonio real llegó a su fin, pues la princesa Ana de Edimburgo hija de la reina Isabel II, se divorció de su primer marido, el capitán Mark Phillips. Su relación carecía de amor y no pasaban mucho tiempo juntos.

Al final ambos fueron infieles, y al pasar unos cuantos meses Ana pudo casarse con casó Sir Timothy Laurence. 

El tercer hijo de la reina, el príncipe Andrés se casó con Sarah Ferguson en 1985 pero eso solo duró seis años. Este «incidente» marcó un año «horrible» para Isabel II, pues las relaciones de sus hijos se fueron abajo.

A pesar del divorcio, Andrés y Sarah mantuvieron cercanía. De su relación nacieron la princesa Beatriz y Eugenia de York.

Siguen los escándalos en el Reino Unido, aunque este es un caso peculiar porque el rey Eduardo VIII (duque de Windsor) y Wallis Simpson nunca se separaron, pero el renunció a su título para casarse con su novia estadounidense.

Esto causó una crisis constitucional porque Simpson estaba divorciada, y luego todo indicaba que el divorcio con Eduardo VIII estaba cerca por todo el problema que causó en la realeza, aún así ellos siguieron juntos hasta que el duque murió en 1972.

Seguimos con la historia de la princesa Margaret y Antony Armstrong. La hermana de la reina Isabel quería casarse con el divorciado Peter Townsend, y esto generó desaprobación del gabinete británico.

Finalmente, ella se casó en 1960 con Antony Armstrong-Jones, un fotógrafo de la primera boda real, que se convirtió en el primer conde de Snowdon.

Cuando empezaron los 70 el matrimonio estaba frágil porque ambos se pusieron los cuernos, y se divorciaron en 1978. Este fue el primer divorcio para un miembro veterano de la familia real desde 1901 (princesa Victoria de Edimburgo).

Ahora vamos a Luxemburgo para recordar cuando el príncipe Luis y la princesa Tessy se casaron en 2006, tuvieron dos hijos y luego convirtieron en la primera pareja real en 10 años en anunciar su divorcio.

Tessy ya no quiso seguir al lado de Luis porque tuvo un «comportamiento no razonable».

Seguimos caso Dinamarca, donde el segundo hijo de la reina Margarita II, el príncipe Joaquín se casó con la princesa Alexandra en 1995.

Su relación duró unos 10 años  y tuvieron dos hijos. Pero en 2004 se divorciaron y así sucedió el primer fin de una relación para la familia real danesa en 150 años.

En Mónaco, la princes Carolina se casó en 1978 con Phillipe Junot, un afamado playboy, pero luego de una vida de excesos y romances y escándalos se divorciaron en 1980.

La hermana menor de Carolina, la princesa Stéphanie de Mónaco, ya se había divorciado antes unas se dos veces, hasta que finalmente se se casó con su guardaespaldas, Daniel Ducruet en 1995.

Tuvieron dos hijos, y al pasar un año se divorciaron. Después se casó en 2003 con Adans Lopez Peres y se divorció de él en 2004.

Así llegamos al fin de estas historias de infidelidades y cuernos de la vida real (literalmente).