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El exceso de placer es dañino, y gracias a él en una oportunidad Lemmy Kilmister de Motörhead pasó un buen susto

Corría una noche más de 1980. El cronograma no era distinto al del resto de la semana para los hombres de Motörhead, aunque su líder y bajista, Lemmy Kilmister, estaba lejos de soportarlo.

El músico llevaba días de fiesta, bebiendo a pecho y por supuesto sin dormir. Aquello le pasó factura detrás del escenario donde la banda se estaba presentando, específicamente en el Stafford Bingley Hall de Reino Unido.

Kilmister cayó desmayado y causó pánico a todo el equipo que acompañaba a la agrupación, aunque ellos supieron «reanimarlo» momentáneamente para dar punto y final al show.

Al cabo de unas horas el bajista fue entrevistado por la prensa local, y un periodista no se contuvo de preguntarle si estaba enfermo o algo por el estilo. El semblante de Kilmister podía responder por sí mismo, más no fue así.

El líder de la banda aseguró que sencillamente estaba agotado, pero no por haber tenido un show intenso ni mucho menos por los días de fiesta que había superado con éxito hasta los momentos.

Kilmister explicó, sin ningún problema, que eso había sido producto de las tres felaciones que recibió antes de que el espectáculo comenzara:

«Había chicas por todos lados y había una india muy linda. Ella fue la número dos», recordó.

La historia también quedó plasmada en su libro autobiográfico, White Line Fever: Lemmy – The Autobiography, donde reseñó el incidente con lujo de detalles como parte de todo lo que vivió junto a la legendaria banda británica.