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¿Deberían las películas de Netflix competir en los Oscar y en Cannes?

Con una nueva edición del Festival de Cannes a la vuelta de la esquina, se reanimó su polémica con Netflix. Los organizadores del importante festival de Cannes tuvieron a dos películas (The Meyerowitz Stories de Noah Baumbach y Okja de Bong Joon-ho) teniendo su debut oficial en la costa azul. Sin embargo, el organizador del festival dijo ese año que las reglas cambiarían y que al año siguiente las películas debían tener fecha de estreno confirmada en cines franceses para participar.

Pedro Almodóvar, director español y presidente del jurado que el año pasado otorgó el premio mayor a The Square, de Ruben Östlund, comentó que sería una paradoja que ganara una película que no puede ser vista en las salas de cine durante una de sus alocuciones a la prensa en pleno festival, haciendo saltar las alarmas en la empresa de Jeff Bezos.

Por su parte, Christopher Nolan, también habló sobre el servicio de streaming diciendo que las películas, para ser consideradas películas, deben haberse visto en el cine porque ese es el ecosistema para el que fueron hechas. Martin Scorsese, otro purista empedernido del cine, también criticó a la plataforma diciendo que estaba matando al cine real, pero luego firmó un acuerdo con ellos para poder hacer The Irishman, su esperada cinta de mafiosos con Robert DeNiro, Al Pacino y Joe Pesci.

El más reciente en cargar contra la compañía fue Steven Spielberg, que afirmó que no cree que las cintas que produzcan merezcan participar para los Oscar y el Festival de Cannes, debido a que Netflix es un servicio de TV y que, por esta razón, deberían ser consideradas películas para televisión, una figura que se distingue en la calidad y el presupuesto de las películas hechas para cine.

Sin embargo, teniendo en cuenta las declaraciones de todos, hoy intentamos defender el hecho de que los filmes de Netflix puedan participar en festivales y premios.

Primero, está el hecho de que la producción de algunas de las películas de Netflix, distan mucho de lo que es una TV movie. Son películas, concebidas para cine, que terminan consiguiendo una distribución quizás más masiva (dependiendo del interés de la gente que tenga Netflix de verla) llegando al hogar del televidente directamente.

Por ejemplo, contestándole al gran Nolan, que es un purista también de las técnicas de grabación por la forma análoga en la que captura sus imágenes, hay que decir que The Meyerowitz Stories no solo es una película excelentemente dirigida, escrita y actuada, y que hasta podría estar un escalón por encima en la gran filmografía de su director, sino que, además, fue grabada en cinta análoga de 35mm, lo que le da ese look robusto que tiene.

Por otro lado tenemos películas como Mute, Bright y The Cloverfield Paradox. Sí, son dos películas completamente fallidas debido a las críticas que recibieron, pero sus valores de producción no tienen nada que envidiarle al de los grandes blockbusters que inundan las salas en el verano boreal.

De hecho, aunque las dos primeras consiguieron su distribución de antemano en la empresa de las letritas rojas, la tercera fue un filme que iba a estrenarse en salas de cine, pero Paramount Pictures no confió lo suficiente en ella y logró un acuerdo con Netflix para que la distribuyese justo después del Super Bowl de este año.

Beasts of No Nation, esa obra de arte de Cary Fukunaga, marcó el inicio de las películas originales de Netflix en 2015 y dio pie para una gran corrida de películas que no se ha hecho. Este drama sobre la guerra en un país no especificado en África, fue absurdamente ignorado en la temporada de premios, teniendo en cuenta la gran actuación de Idris Elba, la inspirada dirección de Fukunaga y el tema que toca, que bien podría entrar dentro de los que La Academia suele reconocer.

Es un crimen que una película tan bien producida no merezca un espacio entre otras grandes películas, solo porque no llegó a las salas de cine.

Poco se habla de que, pese a esto, Netflix tiene rato colando varios títulos en la categoría de documental, llevándose el premio con Icarus este 2018. Estudiando las razones de por qué estos trabajos han logrado triunfar, también se podría hacer un caso de que Netflix ha descuidado un poco su filtro para producir, entendiendo (creemos) que cantidad siempre vence a calidad en cuanto a dinero se trata.

Teniendo en cuenta de que Beasts of No Nation es, hasta ahora, la mejor película original de Netflix, suponemos que entendieron rápido que quizás los premios no eran lo suyo y por eso se dedican a sacar tantas películas de cualquier género que no reciben mayor beneplácito de la crítica o el público, a pesar de que existan trabajos como Mudbound, que Netflix adquirió rápidamente debido a que comulga con el momento que vive Hollywood y los Estados Unidos en la actualidad.

Otro caso en contra de Netflix podría ser que nunca se va a poder disfrutar de una película como en el cine, a menos que tengas un cine en tu casa. Empresas como Amazon, que se han dedicado más al cine de autor y han triunfado justamente con cintas como Manchester By The Sea.

El problema de Netflix, como dijimos es que se ha convertido en un depósito de películas que llegaron muertas en camilla como The Cloverfield Paradox, y para otras que son muy densas y caras como para enfrentarse con un fracaso monumental en cabilla, como es el caso de Annihilation, una película que se estrenó en cines estadounidenses y chinos, pero vio luz en el resto del mundo gracias a la plataforma de video on demand.

Muy pocas de las que no hemos nombrado acá merecen el reconocimiento, y quizás el asunto es que, a efectos de la crítica, que igual no paga entradas, son cintas menores y que no se adaptan a los estándares de las películas con propósitos más artísticos.

Sin embargo, filmes como Mudbound y, sobre todo, Beasts of No Nation, han dejado claro que a Netflix le gusta confiar en trabajos de autor, con contenido potente y vigente, y que también sabe cómo mover sus fichas en el tablero, fichando (valga la redundancia) a nada más y nada menos que Scorsese para hacer una película con DeNiro, Pacino y Pesci. Casi nada, ¿no?

En el caso de festivales, tenemos que varias de las películas de su catálogo propio han debutado en el Festival de Sundance, una cita cinéfila mucho más de avanzada y abierta a nuevos formatos, que premió en 2017 a I Don’t Feel At Home In This World Anymore con su mayor reconocimiento, pocas semanas antes de que debutara en Netflix, y hace poco estrenó el biopic A Futile and Stupid Gesture tras su paso por el festival que regenta Robert Redford. ¿Es entonces Netflix quien se está cerrando a lo nuevo?

En una sociedad donde estamos dejando que la tecnología forme parte importante de nuestras vidas, hay un grupo de gente cerrándose a que exista un cambio, que no necesariamente tiene que ser radical, sino que puede coexistir: Uno tiene películas que quiere ver en el cine, y películas que quiere ver en su casa. Que sea el espectador que decida.