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El integrante de los Rolling Stones que fue despedido por feo

En su momento (y, para algunos, aún), Mick Jagger y el resto de los Rolling Stones fueron considerados sex symbols por sus aspectos y actitudes desfachatadas que tanto encendían a las jovencitas y jovencitos de la época. Sin embargo, parte de este estatus se debería a la exclusión de uno de sus integrantes por no ser particularmente agraciado físicamente.

Hoy les contamos la historia de Ian Stewart, un tecladista escocés que, en 1962, fue el primero en responder al anuncio de Brian Jones, fundador de los Stones, en una revista musical, y se puso a sus órdenes para este nuevo proyecto que después sumaría a Jagger, Richards, Watts y Wyman.

Stewart era, visualmente, muy diferente a sus compañeros de banda. Era un tipo altísimo, de contextura gruesa y corpulenta, y con una cara menos guapa que la de los demás. Su prominente mandíbula era lo que más resaltaba de su cara.

Su aspecto le llevó a ser apartado de la alineación oficial del grupo por decisión de Andrew Loog Oldham, conocido mánager de los Stones, quien consideró que esto no beneficiaría a la banda en términos publicitarios y lo relegó a un papel secundario que Stewart muy profesionalmente asumió, principalmente porque se desencantó de estar en una banda debido al abuso de sustancias por parte de los integrantes del grupo.

A partir de su salida de la alineación principal, se dedicó al papel de road mánager y de tocar los teclados no solo en algunos conciertos de la banda, sino en sus grabaciones de estudio, porque su talento para tocar, en especial, blues, era innegable.

Ese mismo talento le llevó a colaborar con grupos como Howlin’ Wolf y Led Zeppelin, banda que hasta le llegó a dedicar el tema Boogie with Stu del disco Physical Graffiti (1975), y con la que tocó en su clásico Rock and Roll:

Sus labores dentro de la banda iban desde llevar equipos en su camioneta a conducir al resto del grupo a las locaciones donde tocaban, y se convirtió en el sexto Stone y un personaje de alta importancia dentro del grupo, al punto que Jagger llegó a decir que querían su aprobación cuando tocaban.

Con respecto a su papel como músico de sesión, tocó en todos los discos de la banda entre 1964 y 1986, a excepción de Their Satanic Majesties Request, Beggars Banquet, y Some Girls, y durante ese tiempo también fue tecladista de la banda en vivo en distintos periodos, alternándose con otros músicos.

Su muerte fue casi súbita. A principios de diciembre de 1985, tras haber grabado en el disco Dirty Work, Stewart comenzó a tener problemas respiratorios. Un 12 de diciembre ingresó a una clínica para examinar el problema y, lamentablemente, falleció mientras esperaba.

Después de su muerte, los Stones le rindieron tributo en distintos shows, y lo han recordado en entrevistas con mucho cariño. Charlie Watts recuerda que siempre ponía la batería de la forma que a él le gustaba y que nunca lo llegó a maldecir, y Keith Richards confesó que aún sigue tocando para Stu porque, para él, esa seguía siendo su banda.

Su legado siguió vivo gracias a la banda Aidan Moffat & the Best-Of, que se inspiró en su historia para escribir el tema The Sixth Stone: