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«Game of Thrones» vs. «Mad Men» vs. «Breaking Bad» vs. «Los Soprano»: ¿Cuál es la mejor serie de la historia?

El sabio dicho afirma que, entre gustos y colores, no han escrito los autores, dejando claro que cada quien tiene derecho a gustarle una cosa más que otra sin necesidad de ser juzgado o medido en base a los gustos de otra persona.

Sin embargo, algunas personas se empeñan en enfrentar cosas que, al menos no en todos los casos, necesitan ser enfrentadas, como por ejemplo, las series de televisión. A menudo, vemos cómo en Internet la gente “se mata” por dejar claro que su serie favorita es mejor que las de los demás. Un debate estéril que, sin embargo, da mucha tela que cortar y para eso, escribimos estas líneas.

Las cuatro series más mencionadas en ese privilegiado sitial de “la mejor serie de la historia” son Game of Thrones, Mad Men, Los Soprano y Breaking Bad, cuatro programas extremadamente diferentes entre sí, que, sin dudas, están en el top de las mejores series de la historia. Los examinaremos a fondo para dar, si es posible, con una respuesta a nuestra interrogante de hoy:

Game of Thrones

La serie de HBO es lo que de verdad se puede llamar un fenómeno viral. Internet está minada de memes alegóricos a la serie, y con cada capítulo que sueltan han salido más y más. Lo groundbreaking del show podría ser su capacidad de mantener a tanta gente en vilo por tanto tiempo, y lo logran pese a las 7 temporadas que tiene de la misma forma que ha pasado con otros programas.

De hecho, a medida que nos aproximamos al final, sus números en ratings solo han subido, pese a sufrir una serie de filtraciones de algunos capítulos, que no solo han generado conversación en redes sociales (personas que odian los spoilers vs. personas que dan spoilers, y personas que no quieren ver una versión en baja calidad vs. personas ansiosas que no quieren esperar), sino que han dejado claro el poder de la serie para vender.

Otro elemento para destacar es que Game of Thrones es un programa que, a pesar de que en los últimos capítulos se han comprobado muchas teorías de fans en Internet, siempre ha abogado por hacer lo menos esperado para los fans, manteniéndose dentro de los cánones pop, y es que no podemos recordar alguna serie que sintiera tanto placer a la hora de hacernos enamorar de sus protagonistas y luego matarlos vilmente.

Algo que podría jugar en contra del programa basado en los libros de George R.R. Martin es que muchas veces por mero fan service, terminan descuidando elementos de la trama que los más críticos han notado y no han perdonado a David Benioff y D.B. Weiss, los tipos detrás de todo el entramado de este universo.

Tomemos como ejemplo esta última temporada del show: La escena de sexo de Daenerys y Jon Snow vino precedida de varias conversaciones que dejan clara la imposibilidad de la heredera Targaryen de tener hijos. No va a sorprender a nadie que, en la temporada final, quede embarazada de Jon, para enterarse luego de que este es su sobrino.

Claro, hay tantas teorías que alguna se terminará cumpliendo, pero la forma en que nos están contando la historia está siendo más apresurada de lo que debería ser, teniendo en cuenta que en temporadas anteriores (como la cuarta o la quinta) hubo muchos momentos que se sintieron más lentos de lo que se debería. Y ni hablar de las actuaciones que, en su gran mayoría, no se compara a las que presentan las otras series. ¿No han notado que Daenerys tiene una sola expresión para todo?

Es la serie con más capítulos por encima de los 9.5 de puntuación media en IMDb, y la que más tiene capítulos con puntaje casi perfecto de 9.9 (4 episodios) y esta calidad ha hecho que compañías como Amazon quieran que sus próximas producciones sean de la misma talla de Game of Thrones.

Otro hito de Game of Thrones es que ha sido uno de los programas de televisión más caros de la historia (el primer capítulo costó más de 40 millones de dólares, y se dice que el costo de los de la última temporada rondará una cantidad cercana a los 50 y 60 millones). Su puntaje general en IMDB es de 9.5.

Lo que podría hacer que genere tanta expectativa con cada capítulo es que son pocos (las 6 primeras temporadas tuvieron 10 episodios, y la séptima tuvo solo 7). Esto ha hecho que sea relativamente fácil para algunos ponerse al día, sumando cada vez más y más seguidores al buque insignia de HBO.

Mad Men

Con siete temporadas, este drama sobre la vida en las agencias de publicidad de Nueva York de los años 50 y 60 se ha convertido en la serie favorita de casi todas las personas que lograron verla. Matthew Weiner logró crear una historia cautivante y realmente fiel a su concepto pero, sobretodo, un personaje realmente interesante, como lo es Don Draper, uno de esos personajes que generan la dicotomía de que sabes que es malo, pero siempre quieres que gane porque, por ser el protagonista, debe ser bueno.

De a ratos psicológica, la serie de AMC tiene varios elementos que quizás pudieran jugar en su contra con respecto a las otras series de esta lista. Primero, es un show mucho más pesado y denso que los demás y hemos escuchado casos de muchas personas que desistieron de verla con los primeros capítulos.

También está el hecho de que sus números de audiencia nunca fueron superiores a los de los otros programas, lo que no necesariamente quiere decir que sea un programa mejor o peor, sino quizás es algo que no puede resultar tan llamativo para una audiencia menos crítica que a la que apuntaba Mad Men, si tenemos en cuenta que en Breaking Bad había drogas, en Los Soprano había mafiosos y en Game of Thrones hay dragones y zombies y peleas de espada y mucho más. En comparación con esto, un drama sobre publicistas pareciera ser más interesante para publicistas que para gente común, y es entendible, porque todo tiene su target.

Sin embargo, la forma en que está contada Mad Men es lo que maravilla de ella. El desarrollo del personaje de Draper está tan bien llevado. La forma en que recrean la época es increíble y muy acorde a la realidad.

Y, además, es un programa que no se valió de un alto presupuesto, ni de nombres grandes, para lograr entretener a su audiencia, que siempre recibía guiones de la mayor clase y con una traducción a la pantalla tan descriptiva como un libro, sin demasiados twists para llamar la atención.

Al final, es un programa sobre personas imperfectas con las que de verdad conectamos, y eso es lo grandioso de ella, además de por la forma en que nos hizo quedarnos para saber qué iba a pasar con todos sus personajes, incluyendo los secundarios.

Los Soprano

Hablar de Los Soprano es hablar de calidad. El mito ha persistido a lo largo del tiempo, porque pocas cosas han logrado sorprender tanto como el programa de David Chase. Es un hito de la televisión norteamericana y del entretenimiento, porque logró sentar las bases de lo que vendría después para el medio.

Es una serie fuerte, con actuaciones perfectas, y que ha tenido la capacidad de envejecer muy bien en un terreno donde se siente que las cosas no duran más de 10 años sin notarse más viejas de lo que son. Y es que gran parte del éxito de la serie es que Chase ofreció algo que nadie ofrecía en la televisión para ese momento, y era una experiencia que fácilmente se pudiera vivir en una pantalla grande y se sintiera parte del lenguaje cinematográfico.

Esto se debe a la aversión de Chase por la televisión, que según él era solo una evolución de la radio. Su nombre está escrito junto al de Francis Ford Coppola, Martin Scorsese y Sergio Leone como las pocas personas que han logrado crear una historia de mafiosos con concepto y base que logra envolver a los espectadores.

Quizás las temporadas sean un poco más largas que las demás, pero tiene tan pocos capítulos con relleno que ni se siente. Por el contrario, recibimos un drama tan preciosamente escrito que no se entiende cómo la gente que no la ha visto viva su vida tan tranquila sin tener las aventuras y desventuras de la familia Soprano en su vida.

Los Soprano fue la primera serie que abrió a los jefes de las cableras a tomar riesgos, y esto resultó en que más de 10 millones de personas sintonizaran la primera temporada en un momento donde la televisión se sentía estancada entre lo mismo de siempre.

Los Soprano elevó la barra y fue culpable de lo que hoy conocemos como peak TV, o era dorada de la televisión. Quizás, el único lunar que pueda vérsele es ese final que muchas personas no consideraron a la altura de lo que era la serie, a pesar de que tiene sus defensores. También está el hecho de que la cantidad de capítulos de cada temporada se siente anti-natura para los bingewatchers de esta época, que quieren devorar las series en un fin de semana.

Quizás se tomaba mucho tiempo para resolver problemas, pero la forma en que están escritos los arcos narrativos rindió resultados a la hora de atrapar a la audiencia que, semana a semana, sintonizaba una pequeña película más que un capítulo de una serie de televisión, y la forma en que fue llevado el personaje de Tony Soprano nos hizo entender y empatizar con él, con su vida al margen de la ley, con sus problemas con su familia, y con sus constantes ataques de pánico.

Bryan Cranston lo dijo bien cuando lamentó la muerte de James Gandolfini: Sin Tony Soprano, no hay Walter White.

La única diferencia es que Tony era un tipo que quería cambiar y dejar de ser un mafioso, mientras que Walter era un tipo que fue obligado a cambiar y ser malo, y luego nunca quiso regresar.

Breaking Bad

Premios, crítica y fans alaban, sin equivocarse, a Breaking Bad, como una de las mejores series de la historia de la televisión y, en algunos casos, la mejor. Gran parte del mérito de Breaking Bad es el tacto que tuvo a la hora de tratar su propia historia, pues nunca romantizó el cáncer de Walter White ni su forma de conseguir dinero a través del narcotráfico, sino que lo mostró como una sencilla consecuencia de cuando el poder se le sube a la cabeza a una gran mente.

El mismo personaje de Bryan Cranston lo dice en los minutos finales del programa: “Lo hice por mí. Me gustó. Era bueno en ello. Me sentía verdaderamente vivo”. La serie solo nos mostró una transición que hace honor a su nombre de la aburrida vida de un profesor de química a un narcotraficante capaz de lograr que gente muera dentro de la prisión y que logró zafarse de todos sus contrincantes menos de sí mismo.

Es un personaje tan soberbiamente escrito, que precisamente el episodio que más dividió a la gente (el recordado The Fly) sirve para hacerle un perfil psicológico de la persona en la que se convirtió y por qué fue así la transición.

Por otro lado, teníamos a Jesse, un personaje complejo que cumple muy bien ese viaje de villano a héroe con un performance brutal del gran Aaron Paul. Y no podemos olvidarnos de villanos como Tuco Salamanca, el afable Gustavo Fring, la -en palabras de Walter- “perra” de Skyler o el odiable Mike Ehrmantraut, ni del simpático Saul Goodman, que solo aportaron cosas buenas al desarrollo de la trama.

Visualmente, también es una serie única. La dirección de fotografía es una salvajada y también se encargaba de contar pequeños, pero importantes pedazos de la historia, desde hacernos notar que Walter ya estaba fuera de control, a miles de detalles puntuales sobre la naturaleza de cada personaje. La forma en que la música la acompañaba para brindar contexto geográfico, ya que todas las canciones suenan muy similares a Nuevo México, la ciudad donde se ambienta.

Pero lo que también destaca de la serie, es que la historia que escribió Vince Gilligan carece de cabos sueltos, pues acá todo tiene un principio, un fin y una justificación dentro de la trama, y el final, en términos generales, dejó un buen sabor de boca a todos los fans. En cuanto a capítulos por temporada, también maneja números razonables para bingewatchers, y cumple con sembrar cliffhangers y twists al final de muchos capítulos para seguir generando expectativa. Virtualmente, un programa muy completo y bien contado.

¿Pero cuál es la mejor?

Si nos guiamos por sus puntajes en IMDb, Game of Thrones y Breaking Bad (9.5 ambas) lideran la carrera. Los Soprano (9.2) le sigue, mientras que Mad Men (8.5) se ubica muy por debajo de ellas, quizás debido a lo que planteábamos de que es un show más de nicho e inaccesible que los demás.

Después de analizar sus fortalezas, sentimos que Game of Thrones podría ser la serie peor escrita y desarrollada que las otras, por sus múltiples huecos y tramas predecibles, mientras que Breaking Bad podría ser la mejor escrita de todas, porque, como dijimos, pareciera estar virtualmente libre de plot holes y cabos sueltos, y muestra una evolución increíble de sus personajes, igual que sucede con Los Soprano y, especialmente, con Mad Men, que logró enamorarnos de sus personajes porque estos eran personas con fallas más accesibles a las que podría tener cualquier persona (a pesar de que nadie puede ser tan cool como Don Draper).

A pesar de esto, Los Soprano debería ser la más relevante en términos de legado, por abrir el camino a las otras tres en cuanto a libertad creativa y los riesgos que el formato televisivo permite tomar a ciertos showrunners, y Game of Thrones en términos de audiencia e importancia en la cultura pop, pues ha logrado paralizar a todo el mundo a la espera de lo que sucederá en el próximo capítulo.

La mejor, en términos generales, pareciera estar entre Breaking Bad y Los Soprano, pero ante la imposibilidad de elegir entre una de ellas, y el hecho de que la primera es una consecuencia de la segunda, declaramos un empate técnico con derecho a revancha por el título, a disputarse en nuestra sección de comentarios, donde seguro nos recordarán que Lost, House of Cards, The Wire y otros grandes programas son mejores que cualquiera de estos.