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A todos los haters del #TeamMarvel les encantará esto: ¿Cuáles son las fallas del Universo DC?

Desde que DC comenzara a planear su universo con Man of Steel, en 2013, se han visto muchas fallas en las producciones de Warner para la gran pantalla, y mucho de ello pasa por verse en el espejo del rival. Las comparaciones son odiosas, y cualquier fan de DC podría crucificarnos por esto, o darnos la razón si entiende nuestro punto.

Es evidente que las películas de Marvel han logrado tener éxito debido a la repetición y variaciones de una fórmula establecida que ellos mismos se han ocupado en explorar y hacer que funcione. Humor, acción y entretenimiento para toda la familia.  

La visión de Kevin Feige, jefe de Marvel, que ha logrado entramar un universo planeado muchos años atrás, a lo largo de más de 20 largometrajes, ha sido vital para el éxito que gozan las adaptaciones de la casa de Iron Man, Capitán América, Thor, Black Panther, Hulk, Spider-Man y compañía.

Algunos no habrán resultado, pero nunca se ha cambiado el objetivo general del Universo Cinematográfico de Marvel, que a pesar del fracaso en la crítica de cintas como las dos primeras de Thor, pareciera convertir en oro cualquier cosa que lleve al cine.

A DC y Warner, desde que se les metió la idea en la cabeza de intentar crear un universo similar al de Marvel con sus personajes, se les ha acusado de apresurar todo con sus películas, para lograr, en menos tiempo, el mismo éxito del universo de Marvel.

 

De esta forma, tenemos que la discutida Batman v Superman: Dawn of Justice (2016), es, al mismo tiempo, una secuela de Man of Steel, una película sobre los orígenes de este nuevo Batman, una cinta que plantea un poco de lo que veríamos en Wonder Woman, y una película sobre el origen de La Liga de la Justicia.

Estas ansias por abarcar tanto dio como resultado una película extremadamente larga que se tuvo que cortar en la sala de edición, para hacer que fuera amigable con los tiempos de proyecciones en cines, con el propósito de lograr buena recolección en taquilla. Lo lograron, sí, pero con el peso de que mucha gente prefirió el extended cut de Zack Snyder que la versión que se vio en cines, pero otros muchos se llevaron un mal sabor con la película.

Este mismo caso pasó con la atropellada producción de La Liga de la Justicia. Esta cinta buscó corregir muchos errores de BvS, pero tuvo tantos o más problemas. Primero, está la salida de Zack Snyder debido a su tragedia familiar, y la posterior adición de Joss Whedon como director para finalizar la cinta.

Son dos grandes directores, pero con dos visiones y tonos completamente opuestas. Esto logró que Justice League fuera un pastiche que apresuraba muchas de sus escenas pues, en la misma sala de edición, ahora comandada por Whedon, que entró en los tramos finales de grabación del filme, desechó mucho de lo que era la visión de Snyder (que, hasta hoy, muchos fans piden ver).

El problema con Justice League es que se quiso meter en la misma onda de Marvel, sin saber que sus personajes quizás no se adaptan a esta. Son mucho más serios y oscuros y esto dista de lo que son los personajes de Marvel (esto no es una crítica ni un elogio, simplemente, es así) y esto se aprecia propiamente en los cómics, de acuerdo a los tópicos que tratan y a la construcción de personajes. Por ejemplo, cintas como Watchmen (2009) o la trilogía The Dark Knight, no necesitaron de ser cómicas para ser consideradas grandes obras del género de superhéroes.

El problema es que desde la salida de estas películas, hasta el día de hoy, Marvel ha ganado terreno acostumbrando a los seguidores de los cómics y del cine de superhéroes (que son dos públicos completamente diferentes) a que las películas sean graciosas, divertidas y, en general, menos oscuras, que es muy diferente a lo que apuntaba DC cuando estrenó Man of Steel y Batman v Superman.

Sin embargo, Wonder Woman, una película seria aunque con ciertos toques de humor, demostró que usando esta senda de hacer filmes divertidos, con contenido social y grandes escenas de acción, se puede encontrar el éxito.

Hay que decir que el timón se torció con Suicide Squad y desbalanceó todo. Justice League intentó navegar cuando el agua se calmó, pero esperó muy poco tiempo y la gente no perdonó. Justamente, la falla principal de todo el universo de DC es Suicide Squad, porque es una película que cambió completamente el tono y esquema de lo que se había planteado en Man of Steel y Batman v Superman: Dawn of Justice, y causó estragos por intentar construirse sobre la misma premisa que Guardianes de la Galaxia: Una película de antihéroes con mucha acción y un soundtrack espectacular.

Al final, no se logró ni lo uno ni lo otro, y se “desbarajustó” el universo de DC por completo debido a la pésima presentación de estos personajes, lo cliché del guion, y la carnicería que atravesó en la sala de edición, que no permitió, por ejemplo, que nadie conectara con el exagerado Joker de Jared Leto, que iba a ser la estrella de la película y terminó siendo un payaso que muy pocos disfrutaron, y que, para más colmo, solo aparece menos de 20 minutos.

Otro problema, que viene en la misma vena, es la falta de confianza para con Zack Snyder, un tipo con decisiones discutibles, pero que estaba encargado de entramar este universo de DC. A medio camino, el cambio de dirección que antes mencionamos lo mandó a su casa antes de tiempo (muchos rumoran que su salida de Justice League se produjo antes de la tragedia familiar que atravesó).

Esto evidentemente, invitó a reconfigurar el siguiente paso de DC en el cine, y digamos que no se hizo de la forma más sutil posible.

Sin embargo, DC tiene una oportunidad de oro para cambiar el rumbo de su universo, pues con la contratación de Walter Hamada, productor de It, Lights Out, El Conjuro, The Gallows, Annabelle, Destino Final y otras exitosas franquicias, como nuevo responsable de su universo cinematográfico y Presidente de DC, pareciera que las cosas tomarán un nuevo rumbo.

Además, tienen la carta de la venidera película de Flash, dirigida por Christopher Miller y Phil Lord, que, de confirmarse que sea Flashpoint, como se rumora, permitiría a DC reiniciar su universo por completo, pues el argumento de este cómic, en donde Barry Allen despierta en una realidad alternativa, donde su madre nunca murió y vive feliz con ella, y además no tiene poderes y ningún héroe de la Liga de la Justicia existe, a excepción de Batman, Cyborg, Aquaman y Wonder Woman.

Uno de estos cambios que buscarían sería sacar a Ben Affleck del papel de Batman, que si bien ha recibido algunas buenas críticas, las malas parecieran haber alejado su pasión hacia el personaje y alimentado los rumores de su salida, sin olvidar que lo sacaron del puesto de director y guionista del filme en solitario del Caballero de la Noche en detrimento de Matt Reeves, un genio que, tras demostrar su valía en filmes como Cloverfield o la trilogía de El Planeta de los Simios, llegará a salvar a Batman.

En el cómic, y la posterior cinta animada, Bruce Wayne es quien muere en el infame tiroteo que cobra la vida de sus padres y es, precisamente, su papá, Thomas, quien se convierte en un Batman mucho más agresivo y menos compasivo que Bruce Wayne.

Algo que sí es importante para el futuro, es que están depositando mucha confianza en Wonder Woman, gracias al aplastante éxito del filme dirigido por Patty Jenkins, que tiene su secuela confirmada para el próximo años. Ella sería una buena cabeza creativa para darle nuevos aires al resto del universo.

Además, Aquaman, dirigida por el gran James Wan, genera muchas expectativas entre los fans, que ansían ver una buena película este próximo noviembre y, por las credenciales de Wan, y las primeras impresiones que ha recibido, pareciera que así será.

Ahora que Ava DuVernay ha fichado para hacer la película de New Gods, y que Matt Reeves rescatará la faceta detectivesca de Batman para The Batman, también pareciera que están optando por abrirse a visiones más frescas y diversas, que podrían ser saludables para el futuro de su universo, principalmente porque son nombres que han demostrado que pueden hacer las cosas muy bien.

No estaría mal volver a tener una visión de autor para el cine de superhéroes, como pasara con Watchmen del propio Zack Snyder o la trilogía de The Dark Knight de Christopher Nolan, para contrarrestar la homogeneidad que plantea Marvel con sus películas, que casi todas podrían haber sido dirigidas por la misma persona, algo que se le ha criticado y han logrado cambiar en sus dos últimos estrenos, Thor: Ragnarok y Black Panther.

La pelota está en la cancha de DC y, si planean bien su estrategia, en algunos años nos habremos olvidado de que las películas de DC fueron un desastre, y hablaremos de lo buenas que han sido sus últimas entregas.