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Frankie Lymon: De liderar la primera boy band del mundo a los 15 años, a morir por sobredosis a los 25

Si decimos «boy bands» es muy probable que vengan a nuestra mente agrupaciones famosas como NSYNC y One Direction -tan solo por mencionar un par-. Sin embargo, ¿alguna vez se preguntaron cuál fue el origen de todas estas? Y no, no hablamos de los reality shows o de las agencias musicales que casualmente se encargan de unirlas. Nos referimos a la primera de todas ellas,  a esa boy band que fue pionera y que solo por ello tiene un registro importante en la historia de la industria musical.

Pues, si la curiosidad se les despertó gracias a nuestro planteamiento anterior, les contamos que la primera boy band de todas estuvo liderada por Frankie Lymon. El joven afroamericano tenía poco menos de 15 años de edad cuando emprendió un proyecto musical llamado Frankie Lymon & The Teenagers, aunque su historia siempre estuvo apadrinada por las drogas, la inexperiencia de la juventud y el descontrol.

Su banda estaba compuesta por tres afroamericanos más y un par de boricuas, lo cual en primera instancia fue una apuesta ambiciosa dentro de la industria. Solo una mezcla entre razas como esta era capaz de hacerle frente al rock, el género musical predilecto por excelencia.

El inicio de esta agrupación tuvo aciertos, éxitos y algo de fama, pero la sombra que seguía a Frankie esa imposible de ocultar. Desde los 15 años su adicción a las drogas fue un problema serio, solía gastar en ellas $65 dólares diarios y en más de una oportunidad tuvo que ser ingresado a centros médicos para desintoxicar su organismo, pero nada parecía funcionar a largo plazo.

«He nacido otra vez» declaró en una oportunidad a la prensa neoyorquina tras haber estado recluido 33 en un centro de rehabilitación.

Muchos aseguran que la agrupación pudo haberme mercadeado mucho mejor de haber tenido «constancia», ya que las constantes idas y venidas de Frankie por el tema de las drogas los mantenían en un limbo laboral. Los chicos tuvieron sus momentos de gloria gracias a su talento, pero sin su líder presente el proyecto no era más que una idea bonita y soñadora.

Sam Bray, quien trabajó como su mánager, llegó a invertir 5 mil dólares para luchar contra la adicción a la heroína de Frankie, pero ella parecía que era parte de sí. De hecho, en paralelo a su carrera inestable, el músico llegó a casarse en dos oportunidades y a tener una hija, es decir, de alguna u otra forma estaba feliz con todo lo que tenía.

El 27 de febrero de 1968, en el Bronx de Nueva York, Frankie murió en la casa de su abuela por una sobredosis de heroína cuando tenía 25 años. Su fallecimiento dejó en evidencia el poder de las drogas para destruir vidas, familias, pero en especial carreras musicales prometedoras.

Muchas personas nunca le creyeron ni a él ni a Bray que estaba luchando para salir de ese bajo mundo, y evidentemente no se equivocaron.