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Jason Blum, el hombre que está haciendo historia y muchos millones gracias al cine de terror

No llega a los 50 años y ya Jason Blum puede presumir de una gran fortuna amasada gracias a su trabajo con el cine de terror. Con su empresa, Blumhouse, el productor ha logrado conseguir una forma de darle calidad y personalidad a un género que muchos creen muerto, al tiempo que consigue beneficios en taquilla que superan ampliamente lo gastado en producción y promoción de las películas.

Franquicias exitosas como Paranormal Activity, Insidious, The Purge, Ouija o Sinister, así como cintas de autores de la talla de Mike Flanagan (Hush, Oculus), James Wan (Insidious), M. Night Shyamalan (Split), Scott Derrickson (Sinister), han dado prestigio al sello que les ha dado el dinero para hacerse: Blumhouse Productions.

Su modelo de negocios es sencillo: Produce películas independientes que cuestan muy poco dinero, pero al conseguir distribución con estudios grandes (actualmente tiene un contrato con Universal), logra conseguir un retorno sublime que habla por sí solo:

—La primera película de Actividad Paranormal costó solo 15.000 dólares, y recaudó en taquilla más de 193 millones de dólares y las tres siguientes lograron 177, 207 y 142 millones de dólares respectivamente.

—Insidious, cuya saga se ha extendido a cuatro películas, ha logrado recaudar más de 500 millones de dólares, sin tener la misma popularidad que Actividad Paranormal, y con presupuestos de menos de 10 millones de dólares.

—The Purge, que está por estrenar su cuarta entrega, lleva recaudado más de 318 millones de dólares, siendo The Purge: Election Year (2016), la más taquillera hasta la fecha.

Split de M. Night Shyamalan y Get Out de Jordan Peele son sus mayores éxitos en taquilla. La primera recaudó 278.5 millones de dólares (su presupuesto fue de 9 millones) y la segunda conquistó 255 millones de dólares (con un presupuesto de 4.5 millones).

Lo curioso es que todas sus películas han costado menos de 10 millones de dólares, y en la gran mayoría de los casos, han quintuplicado el coste de su producción.

Eso no quiere decir que todo lo que producen es oro, teniendo en cuenta alguno que otro fracaso, pero les ha abierto las puertas a un mundo de posibilidades trabajando de la mano con grandes estudios como Universal, The Weinstein Company, Lionsgate o Paramount, además de Netflix, que ha procurado el lanzamientos de filmes suyos como Hush o Creep, y Universal Pictures Home Entertainment, quienes han lanzado en su plataforma de video on demand un buen puñado de sus filmes.

El preciado oro de los Óscars

Sus ambiciones no son solo hacer películas para entretenimiento de todos, sino que también apunta a los Óscar. En 2013 confió en Damien Chazelle, un desconocido, que le trajo una idea de un cortometraje sobre un estudiante de batería y su castrante relación con un profesor abusivo.

Al año siguiente, puso el dinero para que se produjera esa obra de arte que conocemos como Whiplash, que dio pie a que Damien Chazelle se convirtiera en un director a observar y en un ganador del Óscar con La La Land, que no produjo Blumhouse. Con Whiplash, Blumhouse obtuvo prestigio y cinco nominaciones a los Óscar (incluyendo Mejor Película y Mejor Guion Adaptado), que se tradujeron en tres estatuillas (Mejor Edición, Mejor Actor de Reparto y Mejor Mezcla de Sonido). Además, la cinta fue un moderado éxito en taquilla, algo extraño para la temporada de premios, recaudando 49 millones de dólares con un presupuesto de nada más 3.3 millones de billetes verdes.

En 2018, Blumhouse está en la pugna por la estatuilla dorada nuevamente, gracias al éxito de Get Out, cinta de Jordan Peele que no solo fue un éxito demoledor y rompedor de récords en taquilla (255 millones de dólares con un presupuesto de 4.5 millones), sino que compite en 4 categorías, incluyendo Mejor Película, Mejor Guion Original (una de las favoritas en esta categoría), Mejor Director y Mejor Actor.

Dicho sea de paso que es una de las películas más comentadas y que mejor comulga con la realidad racial en los Estados Unidos y por ello es una favorita sentimental para la categoría de Mejor Película, aunque todo parece indicar que irá para Three Billboards Outside Ebbing, Missouri o The Shape of Water.

Las razones del éxito

Una de las principales, ha sido confiar en ideas frescas de directores jóvenes que han saltado a dirigir franquicias más grandes. Tomemos el ejemplo de Scott Derrickson, director de cintas como Sinister, quien en 2016 logró dirigir la fantástica Doctor Strange para Marvel. Por su parte, James DeMonaco ha sido capaz de hacer una mordaz crítica social con su rentable franquicia The Purge con la ayuda de la empresa, mientras que Mike Flanagan se ha ganado el respeto de la audiencia gracias a Blumhouse, que ha producido prácticamente todos sus filmes: Oculus, Hush y Ouija: Origin of Evil .

También han confiado en autores de culto, como Rob Zombie (le produjeron The Lords of Salem), David Gordon Green (quien se encargará de la próxima película de Halloween), o  James Wan, responsable de la primera película de Saw y las dos de El Conjuro, también dirigió Insidious 2 para Blumhouse, antes de encargarse de la séptima película de Rápido y Furioso en 2015. Y no olvidemos que el talentoso australiano de origen malayo tiene pendiente estrenar Aquaman a finales de 2018.

Otro caso es M. Night Shyamalan, quien ostenta una carrera cargada de más desaciertos que aciertos, pero que vio cómo su reputación volvía a subir gracias a Split, algo que dio pie a que Blumhouse comenzara a desarrollar su secuela, Glass, a estrenarse en 2019.

La ya mencionada confianza también fue para Ryan Murphy, magnate de la televisión gracias a shows como American Crime Story, American Horror Story, Feud, Glee y, más recientemente, 9-1-1, a quien le produjo su cinta The Normal Heart, en 2014, ganadora del Emmy, SAG y Golden Globe, que contó con un reparto integrado por Mark Ruffalo, Matt Bomer, Taylor Kitsch, Jim Parsons, Alfred Molina, Joe Mantello, Jonathan Groff, y Julia Roberts.

Entre sus próximos planes está hacerle justicia al antihéroe Spawn, con Todd McFarlane como director.

La idea es ser multiplataforma

Blumhouse confía en formatos nuevos. Desde su trabajo para el servicio VOD de Universal, a trabajar con Netflix para el desarrollo de Hush, queda claro que no solo confían en el formato natural del cine.

Ha producido cinco documentales, de los que destacamos The Jinx: The Life and Death of Robert Durst y Alive and Kicking. Además, tiene algunos créditos en televisión. Ha producido más de una decena de series y miniseries para la pantalla chica, entre las que destacan The River y Stranded. Ninguna ha sido un hit absoluto, pero esperan lograrlo con la serie de The Purge, prometida para 2018, que ansía traducir su éxito en taquilla en prestigio para TV.

El mundo bibliográfico también ha sido explorado por Blum y su compañía, que ha logrado editar títulos como The Blumhouse Book of Nightmares: The Haunted City, The Apartment de S.L. Grey, Feral de James DeMonaco, Meddling Kids de Edgar Cantero, o Bad Man: A Novel de Dathan Auerbach, un hombre que se hizo sensación en Reddit con sus historias de terror. Aunque solo han incursionado en este arte una sola vez con el comic Sleight, una precuela a la película del mismo nombre también producida por Blumhouse, es cuestión de tiempo para que decidan seguir trabajando en esa área.

El auge de los podcasts no fue ignorado por Blumhouse, ya que en 2016 lanzaron Shock Waves y próximamente se unirá un nuevo integrante a la familia: Post Mortem de Mick Garris,

Su próximo gran proyecto será Sacred Lies, un seriado thriller de media hora basado en The Handless Maiden, una historia de los hermanos Grimm y en la novela The Sacred Lies Of Minnow Bly de Stephanie Oakes. ¿Por qué es tan importante? Pues será parte de la grilla de contenido original de Facebook.