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¿Por qué los ratones son especialmente utilizados para los experimentos científicos?

Las expresiones “rata de laboratorio” o “conejillo de indias” dejan claro que los experimentos científicos tienen cierta afinidad por usar estos roedores para experimentar con medicinas y muchas cosas más, pero nadie realmente se ha preguntado por qué es tan común.

Evidentemente, cada vez son más los productos libres de crueldad animal, pero las ratas siguen siendo preferidas. Hoy, nos preguntamos por qué y decidimos ahondar un poco en el tema para dar con la respuesta.

Es necesario decir que, a medida que ha ido avanzando la tecnología y la humanidad, nuestra raza entendió que a veces no era buena idea probar algunos de sus experimentos más peligrosos con ellos mismos, pues se arriesgaban a perder la vida o quedar con secuelas para nada favorables.

Por esta razón, decidieron comenzar a probar con animales y las elegidas fueron las ratas, que hoy en día constituyen un 95% de los animales de laboratorio, según la Fundación de Investigación Biomédica.

Las razones son, en principio, logísticas. Una rata es significativamente más pequeña que un humano y que otros animales, por lo que prefirieron las ratas por su facilidad para transportarlas y manipularlas, y la poca oposición que suponen para cualquier molesto experimento que un humano decida probar en ella por un fin científico.

Otro factor que juega a favor de quienes deciden hacer pruebas en estos animalitos, es su facilidad de reproducción, algo que hace que sus costos disminuyan considerablemente. Los roedores y, en especial, las ratas, se sacan crías de una manera formidablemente rápida, algo que no pone en peligro la supervivencia de esta raza en nuestro planeta.

En pocas palabras, es mejor visto para todo el mundo que prueben con ratas, a que prueben con osos panda, osos polares, tigres de bengala y otros animales cuya existencia en nuestro mundo esté en peligro. Su ciclo de vida también es corto, por lo que la evolución se ha encargado de que su multiplicación sea mucho más fácil, así como los mosquitos o las moscas.

Un dato fascinante: Como la gran mayoría son apareadas entre ellas mismas, esto permite que tengan una carga genética similar, haciendo que los resultados de las pruebas sean más uniformes, pero esto requiere que los ratones usados para estos experimentos sean de especies de razas puras.

El uso de las ratas, a pesar de poder ser tildado correctamente como crueldad animal, tiene más beneficios para la humanidad de lo que pensamos y sería cuestión de ponerlo todo en una balanza. La razón principal de su uso en experimentos científicos es su alta similitud genética con los humanos (90%), por lo que son una forma más segura de probar cómo algunas sustancias interactúan con nosotros y aproximar eso a los humanos. Las características genéticas, biológicas y de comportamiento de los roedores se pueden asociar a las de los humanos, así como algunos síntomas de algunas dolencias y enfermedades.

Además, debido a la facilidad de que pueden ser modificadas genéticamente, permiten mostrar cómo ciertos genes pueden causar ciertas enfermedades, y conseguirles una cura lo más rápido posible, por lo que gracias a ellos se ha conseguido tratamiento para enfermedades como el cáncer.

Tantos años de experimentación con ellos, también han dado como resultado que los científicos comprendan bien su anatomía y el funcionamiento de sus cuerpos. También han conseguido probar tratamientos para enfermedades como la diabetes, el alzheimer, hipertensión, SIDA, fibrosis quística, sordera, obesidad, cataratas, entre otros, que son capaces de ser desarrolladas por los ratones.

Entendemos que las vidas de los animalitos importan tantos como las nuestras, y somos afortunados de vivir en un momento donde están bajando los números de animales usados para experimentos y la ciencia está avanzando tan rápido, que pronto no habrá necesidad de utilizar a animales para probar medicamentos y tratamientos.

Como bibliografía adicional les recomendamos dos documentales:

Rats, de Morgan Spurlock, que cuenta la historia de infestaciones de ratas en las mayores capitales del mundo:

Y Rat Film, de Theo Anthony, un documental que usa a las ratas y a las personas que las aman y viven con ellas para explorar la historia de la ciudad de Baltimore:

Fuente: LiveScience.com