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¿Por qué Hulu y Amazon le están ganando la partida a Netflix?

El fenómeno Netflix es claro. No hay servicio de streaming en el mundo que tenga tanto éxito como el de las letritas rojas que todos tenemos en nuestros dispositivos y que nos ha hecho disfrutar de excelentes películas y series desde la comodidad de nuestra casa. Todo el mundo sabe qué es y lo usa. Así que, sin duda, ha servido la campaña de marketing detrás de Netflix.

Es bien sabido que programas como Orange is the new Black y House of Cards le sirvieron para tener notoriedad en premiaciones como los Emmys y los Golden Globes, y que ya están abriéndose paso en los Óscar, principalmente gracias a sus documentales, aunque en la reciente edición, finalmente recibieron nominaciones por una de sus películas originales.

Sin embargo, pese al abrumador éxito de otros programas como Stranger Things, Narcos, Black Mirror, 13 Reasons Why, Master of None, Sense8, BoJack Horseman, entre otros, pareciera que la compañía estuviese saturándose de la creación de contenido original, proyectando a generar 80 películas originales en 2018 y otro buen puñado de series, al tiempo que su poder en premiaciones ha bajado considerablemente.

Tengamos en cuenta algo: Netflix nunca ha ganado un Emmy o un Golden Globe a Mejor Serie de Drama ni a Mejor Serie de Comedia, y aunque las comparaciones son odiosas, esta última temporada de premios debe haberlos dejado trastocados, teniendo en cuenta que sus dos principales contendientes en el mundo del contenido on demand para internet, entiéndase Amazon Prime y Hulu, le arruinaron completamente la fiesta, a pesar del poderío de cableras con años de trabajo como HBO, NBC, y afines.

Acá solo estamos hablando de la competencia entre alternativas de streaming.

The Handmaid’s Tale se convirtió en un drama relevante para el contexto sociopolítico de los Estados Unidos, algo fundamental para las recientes temporadas de premios y todo el movimiento #MeToo y similares. Hulu supo conseguir el éxito con una buena campaña que los llevó a alzarse con los mayores honores en Emmys y Golden Globes, algo que quizás le faltó capitalizar a House of Cards, una excelente serie, con mucho potencial desperdiciado para hacer un retrato de la tan discutida estancia de Donald Trump en la Casa Blanca.

Apartando los problemas de Kevin Spacey, el show no supo hacerse el hueco que merecía en las premiaciones por su tono denso y altamente cerebral que puede espantar a muchos, pese a la enorme calidad del programa. The Crown se mantiene como el único trabajo de Netflix en ganar en esta categoría en los Golden Globes.

Por su parte, Amazon Prime tiene años de racha en las categorías de comedia, triunfando con programas como Transparent, Mozart in the Jungle y, más recientemente, con la estupenda Marvelous Mrs. Maisel, en los Golden Globes, pese a que en los Emmys no han corrido con la misma suerte.

Es necesario decir que ninguna producción de comedia de Netflix ha triunfado en los Emmys o en los Golden Globes.

Los premios pueden no significar nada, teniendo en cuenta que muchas veces no gana lo que todos esperamos que gane, pero está claro que es una gran ambición de Netflix que sus programas ganen los premios más importantes y es un golpe bajo que a la competencia pareciera hacérsele tan fácil.

Si hablamos de números, es evidente que Netflix tiene la mayor cantidad de usuarios suscritos a nivel mundial… principalmente porque Hulu solo opera en Estados Unidos y Japón y Amazon Prime, aunque está disponible en muchos países del mundo, sigue sin ser la principal opción en cuanto a streaming por internet se refiere.

Pero en cuanto a músculo monetario, pareciera que Hulu y Amazon pudieran y van a comenzar a invertir más por crear mejor contenido propio, a sabiendas que la calidad siempre es mejor que la cantidad.

Hablemos primero de Hulu, compañía que tiene detrás a tres corporaciones, aunque un 30% está por cambiar: Disney y Comcast son dueñas de un 30% y actualmente están disputándose la compra de 21st Century Fox, que supondría la mayoría del servicio de streaming para uno u otro.

Disney lo ve como esencial a la hora de lanzar finalmente su propio servicio de streaming, porque simplemente tomaría Hulu y listo, mientras que Comcast podría desviar un poco su atención de NBC y comenzar a producir para la web. El monopolio de la casa del ratón vería entonces cómo creaciones de Marvel, Lucasfilm, Fox y las suyas propias, convergerían en un mismo sitio, y por más buenas series que haga Netflix o quien sea, nunca tendrán la misma legión de seguidores que estas marcas.

El caso de Amazon Prime, que también ha triunfado en los Óscar con trabajos como Manchester By The Sea, es un tanto diferente. Su catálogo permite rentar y ver películas on demand, y es un servicio de los muchos que ofrece Amazon, la empresa más grande de envíos y compras por internet a nivel global.

El crecimiento de Amazon es descomunal y ellos saben que el contenido es rey. Que tengan derechos para hacer programas atractivos como la serie de El Señor de los Anillos se debe al músculo que financia todo: La pesada billetera de Jeff Bezos, el hombre más rico del mundo en la actualidad, que tiene entre ceja y ceja el deseo de tener una serie tan exitosa y grande como Game of Thrones y parece que no escatimará para conseguirlo.

Con respecto a Netflix, se ha hablado de una compra por parte de Apple, que pondría al servicio en manos de personas con el capital y la mente suficiente para sacarle aún más dinero e ideas a un servicio que, hoy en día, se mantiene gracias a la fidelidad de sus usuarios y a las buenas series que ofrecen, pero se siente como que hay demasiados programas al mismo tiempo y aunque el buen contenido siempre es el norte de la empresa, también hay muchos productos regulares saliendo a la luz.

En proyección, pareciera que Amazon Prime y Hulu están marcando el camino en cuanto al contenido que manda en los premios y con menos de la mitad de los programas originales que su competencia.

El respaldo de las corporaciones detrás de estos servicios parece ser fundamental en ello, al tiempo que están entendiendo mejor cómo funciona el mercado, basándose en el ensayo y error de la propia Netflix, teniendo en cuenta que, al menos en premios, le están ganando la partida. Y por paliza.