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Las metáforas y alegorías de «Mother!», la película que ha generado un extraño hype en Internet

Mother! de Darren Aronofsky se ha convertido en todo un suceso cinematográfico, tanto para bien o para mal. La más reciente obra del director de Requiem for a Dream (2000) y Black Swan (2010) es un filme difícil de digerir que ha sido alabado por su inteligencia, y criticado por su presuntuosidad y su uso del shock value para generar la atención de quienes la ven.

Después de verla, nos guste o no, quedamos con el sabor de una película incómoda, novedosa y diferente de cualquier cosa que vemos en el cine normalmente, y quedamos con un hueco en el cerebro de qué significa cada una de las cosas que allí vimos.

Mientras aún quedan algunas dudas por resolver (por ejemplo, ¿qué simboliza el líquido amarillo que toma la madre el personaje de Jennifer Lawrence para tranquilizarse cuando su aparente tranquilidad hogareña se ve afectada?). Por acá, les traemos una recopilación de las distintas lecturas, metáforas y alegorías que puede tener el largometraje.

1. La Biblia

La casa es el Jardín del Edén. El estudio es el árbol del conocimiento del bien y el mal. El cristal es el fruto prohibido. Él (Javier Bardem) es Dios. El Hombre (Ed Harris) es Adán, la Mujer (Michelle Pfeiffer) es Eva. Sus hijos (Domhnall Gleeson y Brian Gleeson) son Caín y Abel. Con solo ver el primer acto de la película queda clara la metáfora que quiso plantear Aronofsky en su guion, representando principalmente el libro del Génesis en su película.

Hay otras más escondidas, como que el sapo que la madre, quien representa tanto a María como a la Madre Tierra, ve en el sótano de la casa, es una referencia a una de las diez plagas bíblicas, o que el lavabo que rompen dos de los invitados al funeral del hermano joven, representa la inundación para la que se preparó Noé, un tema tratado por el director en su anterior película, Noé (2014).

La Editora (Kristen Wiig) sería un Heraldo de Dios, ya que su trabajo es que las creaciones de Él sean difundidas a todos, mientras que el recién nacido, se asume como el hijo de Dios, Jesucristo, de quien todos terminan, literalmente, comiendo de su carne y bebiendo su sangre, dando un sentido gráfico a la eucaristía (comer y beber el cuerpo y la sangre de cristo).

En una de las escenas, cuando Él comienza a hacerle marcas en la frente a sus seguidores, estaría simbolizando el Miércoles de Ceniza, dando inicio así a la Cuaresma. El Libro de Poesía inspirado en la madre y en la concepción de su hijo (el hijo de Dios), vendría a ser el Nuevo Testamento.

Por último, la explosión del final, que acaba con todo menos con Dios, vendría siendo el Apocalipsis, y muchos asumen los últimos minutos como una interpretación de una de las traducciones de una línea del Génesis, que en vez de ser: “En el principio”, sería “En un principio”, dando como resultado el final que plantea esta historia como un ciclo ourobórico de nunca acabar.

2. El maltrato a la mujer

En una entrevista, Darren Aronofsky señaló que en los créditos y en el título de la película aparece ¡madre!, escrito en minúscula, debido a que este personaje podría tener un nombre diferente para cada persona que vea el filme. Desde el maltrato psicológico en casa (el Poeta no presta debida atención a lo que dice su esposa) a los improperios y la violencia física para con ella, queda bien claro que el director hace una crítica a cómo la sociedad actual maltrata a la mujer desde todo punto de vista y nadie parece hacer nada para evitarlo.

3. El maltrato al medio ambiente

¡Madre! es también una clara referencia a cómo la mano del hombre se ha dedicado a destruir su propio hogar, la Madre Tierra. “Es para que quede prueba de que estuvimos aquí”, contesta uno de los fanáticos que destroza la casa de la película cuando la madre le pregunta que por qué está haciendo eso. Al final, la tierra recurre a un desastre natural y la posterior explosión para purgar su entorno de estas presencias.

4. El proceso creativo de un artista

El bloqueo del escritor que atraviesa el Poeta y su posterior necesidad de escribir, luego de conseguir la inspiración vía la concepción de su primogénito, es la representación perfecta del proceso creativo de todo artista, que debe anteponerse a estos escollos para seguir brindando al mundo algo nuevo de su obra. Quizás esto pasó con el mismo Aronofsky, quien tuvo la idea de la película y escribió su primer draft del guion en solo cinco días.

5. Las relaciones de pareja de Darren Aronofsky

Que la primera mujer que vemos quemándose se parezca a Rachel Weisz, exmujer del director, podría no ser una simple coincidencia. El director y guionista habría exorcizado su rompimiento con la protagonista de su filme The Fountain (2004) a través de esta película, y también habría representado su ciclo de relaciones con la secuencia que parece repetirse según vemos al principio y al final de la película: Una linda mujer le sirve de inspiración pero pasa a segundo plano, pues él está ocupado de nutrirse de elemento externos, que deja entrar a su vida en pareja, solo para terminar escribiendo algo tan hermoso sobre su special one, que termine destruyéndola, solo para tomar la pureza de ella (el cristal salido del corazón) y conseguirlo en otra persona.

6. El veganismo

Esta capa es quizás inexplorada y no está tan expuesta como en Noé (2014), pero Aronofsky es un vegano confeso y podría haber plantado la escena del bebé para simbolizar que cualquier madre, en este caso humana, siente un dolor indescriptible al ver que sus crías caen en las fauces de un humano.

Fuentes: Telegraph, Vulture